Ni ruidos inexplicables, ni objetos que aparecen y desaparecen, ni puertas que se abren con chirridos. Nada de nada. El local situado en la Calle Santa María 28 estaba “maldito” porque nadie había conseguido levantarlo.

Afortunadamente para los propietarios del Restaurante Triciclo de Madrid y, desgraciadamente para los amantes de estas historias, el establecimiento y lo “que dentro se cuece” sólo se puede calificar con la palabra: conquista. Conquista de la zona, de los clientes y de la crítica gastronómica.

Charles Augustin Sainte-Beuve dijo que “El éxito consiste en vencer el temor al fracaso”. Posiblemente el caso de Triciclo tenga mucho que ver con esta máxima. Una de las calles del Barrio de las Letras que no es justamente la principal, un espacio que renovar por completo, una situación económica que no invita a estos proyectos y alguna que otra traba más, pero lo cierto es que en menos de un año el restaurante ha logrado sobreponerse a todos estos problemas.

¡Y vaya que si lo ha hecho! Cuando uno tiene mesas reservadas para tres semanas algo tiene que estar haciendo bien, y ¿qué es lo que están haciendo bien? Una atmósfera informal y casera con una decoración almás puro estilo  bistró, pero que tiende a ser más sencilla y cosmopolita.

Pero obviamente uno no llena sala por una decoración. No al menos durante mucho tiempo. La clave reside en hacer de lo sencillo algo grande: cocina con base muy tradicional pero con un poco de espacio para trastear entre fogones.

Su carta está dividida en tres partes, a saber “del mercado al Triciclo” “un paseo en triciclo” “un viaje en triciclo”. De este modo la primera se asienta en la calidad del producto, la segunda en platos más elaborados y la tercera se dedicada a “viajes gastronómicos” no aptos para quien no quiera salirse de lo tradicional. Además, permite pedir casi todo en raciones completas, medias o tercios.

Quizás es porque en esa casa todo el mundo es bienvenido y, ya se sabe, cada uno es de su padre y de su madre y le gusta comer de una forma u otra. Precisamente, nos comenta Javier Mayor, uno de los tres propietarios, el menú está diseñado “para dar opción a que todo el mundo pueda comer y compartir mesa”. Nosotros añadimos: y compartir pincho, porque además del comedor está la zona de barra que, al parecer, tiene un ambiente igual de “intenso” los días de mayor afluencia.

Nosotros probamos la “Ensalada de Bacalao, naranja y oliva negra” un entrante suave y sabroso, el “Steak tartar con huevas y huevos” digno de saltar las lágrimas del comensal y una “Trufa fresca, vieira y alcachofas” que satisfaría las expectativas de un paladar delicatessen.

En fin, una comida en sí excelente, un ambiente acogedor y dos pilares latentes: “ verdad y coherencia . Compramos a un precio normal y vendemos a un precio normal”.

Y es que cuando las cosas se hacen con cariño y buen humor se nota. Como nos recordaba Javier, “no hay locales malditos ni calles malditas hay gente que no tiene ni la actitud o las ganas de tirar para adelante”.

Muy recomendable el Triciclo de la calle Santa María que, a base de pedaladas, se ha colocado en la “pole position” de los restaurantes de Madrid.

 

Restaurante Triciclo
Precio 25-30 euros
Imprescindible reserva
C/ Santa María, 28,
28014 Madrid
Tel: 910 24 47 98
www.eltriciclo.es