Nacido en cuna de hosteleros, Marc Vidal, heredó los fogones de un modesto restaurante de barrio en el que habían trabajado primero su abuelo y más tarde su madre. Allí adquirió la pasión por la gastronomía y se empapó de las raíces de la tradición culinaria española. Pero no se conformó con no salir del barrio, sino que decidió ponerse manos a los utensilios y llegar a ser uno de los chefs españoles más reconocidos a nivel internacional.

Tras acabar sus estudios en la Escuela superior de hostelería y restauración en Barcelona, su ciudad natal, comenzó a formar parte del equipo de grande restaurantes. El Bulli, l’Arpege y Ducasse se convirtieron en su casa durante un tiempo. Allí adquirió técnicas y conocimientos gastronómicos de la mano de los reyes de las cazuelas.

Su aprendizaje se fue formando entre las paredes de casas muy valoradas. Sin embargo, él tiene claro que lo que verdaderamente le ha marcado en su carrera han sido sus inicios en el restaurante familiar. De ahí le viene el gusto por la cocina tradicional española, la misma que quiere llevar por todo el mundo. Eso sí, sin cerrar la puerta a las nuevas técnicas culinarias.

Se estableció en Barcelona durante un tiempo, donde ejerció de chef del Visual, el restaurante del Hotel Torre Catalunya. Pero pronto decidió expandirse y emprender una gran aventura americana. No es que sea persona de culo inquieto, es más una cuestión de valentía lo que ha llevado a este cocinero barcelonés a conquistar el otro lado del charco.

Primero fue Miami, allí se puso a la cabeza de las cocinas del Por Fin Restaurant & Lounge, un bar muy conocido en esta ciudad por el sabor de sus tapas españolas. Después puso su toque en Solea, el restaurante del Hotel W South Beach, donde servía un menú con platos muy españoles con los que ponían el gusto a diferentes celebraciones.

Finalmente se asentó en su propio restaurante: El Boquería. Abrió sus puertas en 2010 y desde entonces no ha dejado de deleitar a los paladares neoyorkinos con un concepto de cocina muy novedoso para ellos. Ya cuenta con tres establecimientos en Nueva York.

Se trata de unos restaurantes que han cogido toda la inspiración de los bares de tapas más emblemáticos de la capital catalana. Incluso el nombre hace referencia al famoso mercado de las Ramblas. Poco a poco se han ido abriendo un importante hueco dentro del territorio americano, y no es de extrañar, ya que el concepto de “tapeo” pega mucho con el espíritu moderno de Nueva York.