Cocinar mucho, bien y en poco tiempo. Más o menos eso es lo que se exige a los nuevos concursantes de Top Chef, programa en el que Alberto Chicote, uno de los chefs del momento, ejerce de jurado.

Pero bien es cierto que eso es lo que se ha auto-exigido a lo largo de su carrera. Su larga trayectoria profesional contrasta de forma evidente con su juventud. En este camino,  carácter, rigurosidad y pasión son los tres características que le han definido.

Cuando apenas tenía 17 años, Chicote  se encontró con su vocación en la Escuela de Hostelería de Madrid. A partir de ahí trabajaría en los fogones de los restaurantes de algunos de los afamados cocineros de Madrid: Zalacain de la mano de  Benjamín Urdiain, en Luculo bajo la mirada de Ange García en el Hotel Alcalá donde coincidió con Luis Irizar o en La Recoleta con Belen Laguia como chef.
Es solamente el comienzo de una carrera en ascenso. De su estancia en Suiza puede destacarse ese cambio que todo el mundo sufre cuando viaja al extranjero y ésta no es la excepción: se deprendió un poco de sus raíces y comenzó a “estimar la riqueza gastronómica del continente”.
Su periodo en La taberna de Liria le devolvió de golpe a la dieta mediterránea, y unos años, más tarde, y después de pasar por las manos de Salvador Gallego en El Cenador de Salvador, trabajó durante una temporada en uno de los restaurantes más reputados de aquel entonces en la capital: Nodo. Bajo su delantal fusionó la cocina española con la japonesa, y es precisamente esa mezcla lo que le ha valido su reconocimiento como chef .Su paso por el restaurante que tuvo que cerrar sus puertas dejó ventanas abiertas que, a lo largo de su historia, han conducido a Alberto Chicote a grandes logros.
Exigente y talentoso, galardones como el de mejor cocinero 2005 y 2006 y el de mejor restaurante 2010 respaldan su trabajo. Después de colaborar para medios como el País, perderle el miedo a la televisión en Canal Cocina y lograr una nominación a los Goya por su documental  “El pollo, el pez y el cangrejo real”, su vida profesional ha estado estrechamente relacionada con la pequeña pantallacar
No contento con “quitar el sueño” a los restaurantes de  “pesadilla en la cocina”, ha vuelto esta nueva temporada a Antena 3 con Top Chef, donde ya en su primera semana ha demostrado que viene con ganas de “encender los fogones” en todos los sentidos” y que, además,  el mundo de la gastronomía, y en especial, su laboratorio principal: la cocina, “es más duro que el martillo de Thor”.