Con el invierno a la vuelta de la esquina y la rutina ya más o menos introducida, es momento de retomar las buenas costumbres después del descontrol de las vacaciones. Concienciarse de unos hábitos saludables es importante para la salud de cada uno. Por el contrario, aunque muchos españoles sean conscientes de estas condiciones, un 44% reconoce que sólo toma una pieza de fruta al día, y el 20% no realiza ningún tipo de actividad física según datos recogidos por el análisis a nivel nacional por “La Nevera Roja” entre sus usuarios.

La empresa de comida a domicilio se ha volcado en la causa ofreciendo una guía, llamada “La Nevera Saludable”, redactada por el doctor Jesús Román, profesor de nutrición en la Universidad Complutense de Madrid. Una serie de consejos para ayudar a mantener una dieta equilibrada a diario y mostrar cómo elegir las mejores opciones cuando se trate de comida a domicilio.

Siete menús, uno para cada la semana realizados a base de platos que también se pueden pedir a domicilio. Todos ellos cumplen los requisitos nutricionales necesarios para una dieta equilibrada tanto en comidas como en cenas. Y es que un estudio demuestra que el momento preferido por los consumidores de pedir comida a domicilio es la cena con un 88%.

A continuación, diez consejos para tener en cuenta a la hora de pedir comida a domicilio:

1. Planificar la semana. Sentarse tres minutos con papel, lápiz y planificar la alimentación de la familia. ¿Qué se va a comer o a cenar esa semana? Solo son unas líneas básicas que se pueden modificar si se considera oportuno, pero que sirve de guía para salirte demasiado del «guion» saludable.

2. ¡Obligarse a comer sano! Las prohibiciones no son buenas, así que es mejor optar por las «obligaciones» a la hora de comer. No hay que olvidar tomar, a diario, un plato de verdura (se puede añadir también una ensalada), dos o tres piezas de fruta, aceite de oliva virgen y elegir el pan y la pasta integrales. Dos o tres veces por semana hay que comer pescado, sin olvidarse del azul, que es muy nutritivo y saludable. Seleccionar las carnes magras y las aves, procurar tomar platos de legumbres una o dos veces por semana y no es mala idea que tomes un puñadito de frutos secos para merendar.

3. Atención a los modos de preparación. Ser razonable a la hora de elegir no solo los alimentos sino también la forma en la que son cocinados es muy importante. Hay muchas que van bien casi siempre (al horno, cocidos, al vapor, parrilla, etc.) y otras que también se pueden pedir pero de forma menos frecuente (fritos, con salsas pesadas, etc.).

4. Respetar las costumbres y la dieta mediterránea. Es decir, no se puede dejar de desayunar y, siempre que sea posible, comer sentado a la mesa, con familia o amigos. ¡Y sin la television encendida!

5. ¿Y para beber? Agua. Está claro que es la mejor bebida, es la base. Los refrescos y las bebidas con azúcar deberían consumirse de forma esporádica. Los adultos, si no hay ninguna contraindicación (tener que trabajar después, conducir, algún problema de salud, etc.), pueden consumir bebidas fermentadas (vino, cerveza, sidra) siempre con moderación (1 o 2 copas como mucho).

6. Olvidarse de que el pan engorda. Una cantidad razonable no va mal e incluso ayuda a mejorar el perfil de la dieta, eso sí: mejor que sea integral.

7. Dulces en pequeñas dosis. Un postre dulce puede ser estupendo para celebrar algo, pero para el día a día es mejor elegir la tradicional fruta.

8. ¡No pasarse con el salero! Habitualmente, los platos ya cocinados llegan en su punto justo de sal. Así que es mejort no usar el salero sin antes probar la comida. El abuso de la sal no es beneficioso para el corazón.

9. Probar platos diferentes. Pedir comida a domicilio puede ser una magnífica oportunidad para probar aquellos alimentos que no suelen apetecer, ¡hay que darles una oportunidad! Así se puede tener una dieta más variada. Seguro que hay un cocinero excelente ahí fuera capaz de preparar de una manera sensacional y sabrosa esa verdura que nos negamos a comer desde pequeño o ese pescado azul que no hay manera de que apetezca.

10. Descubrir el ritual de comer. Lo mejor es consumir enseguida el pedido según llegue a casa. Pero si se va a consumir (todo o en parte) tiempo después, hay conservarlo en el frigorífico y calentarlo al momento de servirlo al menos a 65º C. Y si se es alérgico a algún alimento, hay que especificarlo al hacer el pedido y asegurarse de que se ha entendido bien y de que ese plato, tal y como se necesitas, está disponible.

El resto de consejos y los menús, aquí.