Pasar frío es algo que no le gusta a nadie. Con la llegada del invierno las calefacciones y la ropa de abrigo se convierten en el mejor amigo del hombre, en cambio, un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Maastricht asegura que las temperaturas bajas pueden ayudarnos a adelgazar, ya que con la exposición al frío el cuerpo potencia el gasto energético consiguiendo que el organismo genere más grasa de la denominada parda o marrón, en este caso una grasa beneficiosa que quema energía para mantener la temperatura adecuada.

Con este estudio se empiezan a disipar las dudas a la pregunta ¿pasar frío adelgaza y el calor engorda? Está misma pregunta es la que se hicieron los científicos liderados por Wouter van Market Lichtenbelt cuando comenzaron a investigar hace más de diez años. Ahora la respuesta parece ser afirmativa, la clave es adaptarse a bajas temperaturas para que el organismo se acostumbre al frío sin ayuda de elementos externos.

Además de una dieta equilibrada y practicar deporte hay que anotar en la tabla de ejercicios el tiritar con una exposición al frío moderado, lo ideal es enfrentarse a temperaturas de entre 15 y 17 grados para encender la maquinaria y perder peso.

La lucha por sacar la odiada grasa de nuestras vidas esta cada vez más a la orden del día, pero hay que tener claro que no toda es perjudicial y que es algo esencial para conservar el equilibrio energético. Hay que huir del tejido adiposo blanco que se acumula en el cuerpo como calorías extra y dar la bienvenida a este tipo de sebo pardo que funciona como combustible para nuestro organismo.