Huevos, patatas y aceite son los ingredientes básicos de la españolísima tortilla de patatas, a los que se le añaden otros como cebolla, chorizo y una infinidad de condimentos extra que hacen que sea una de las recetas más repetidas y sencillas que se cocinan en las casas de nuestro país.

A pesar de las diversas teorías, el origen de la tortilla se sitúa en el siglo XVIII y se atribuye al Marqués de Robledo y a Joseph de Tena Godoy. En el libro “La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino”, escrito por el científico del CSIC Javier López Linaje, también la sitúan en Extremadura, concretamente en Villanueva de la Serena, gracias a documentos que hablan de la tortilla ya en 1798.

Parece ser que la razón de su surgimiento fue la búsqueda de un alimento barato y que aportase nutrientes para luchar contra las hambrunas que azotaban a toda Europa en aquella época, y así crearon un tipo de tortitas que se pasaban por la sartén en vez de hornearlas.

Antes de conocer el descubrimiento de López Linaje fechábamos el origen de la tortilla en 1817, tan solo unas décadas después, gracias a un documento dirigido a las Cortes de Navarra que hablaba de las comidas de los habitantes de Pamplona, y decían que se consumían dos o tres huevos en tortilla con patatas. Hay quienes también sostienen la teoría de que fue el general Tomás de Zumalacárregui quien la inventó por la misma razón que los anteriores, por ser un plato sencillo y nutritivo que saciaba el hambre durante el sitio de Bilbao en las Guerras Carlistas.

Lo que no se pone en duda es que, independientemente del siglo, se trataba de una solución muy útil para paliar las hambrunas de esos años, a pesar de su poco valor culinario en aquella época.

Actualmente está calificada como la receta más clásica de la cocina española y se puede comer en prácticamente todos los restaurantes y bares del país.