Carne de cerdo y especias, esos son los ingredientes del chorizo, parte fundamental de la gastronomía española que podemos encontrar en numerosos platos de nuestra cultura.

El chorizo español se caracteriza por el uso abundante de pimentón, que le proporciona su color rojo característico y es lo que hace distinguirlo de las salchichas junto al ajo y a su sabor ligeramente picante.

El pimentón no llegó a España hasta el siglo XVI desde América. Antes del Descubrimiento, en Europa los embutidos tenían un color más blanquecino, o negro, dependiendo de si llevaban sangre. En 1624 Quevedo hablaba de negros chorizos, lo que deja para finales del siglo XVII la época en la que el chorizo se comienza a ser rojo.

Sin embargo, podemos encontrar escritos donde aparecen los chorizos mucho antes de esos años, ya que el mes de noviembre del Calendario Románico de San Isidoro del siglo XII aparece como el mes de la matanza, acompañado de una imagen de un hombre sujetando a un cerdo para realizarla.

Además de su delicioso sabor, comer chorizo aporta muchos beneficios para la salud. Contiene vitaminas B12 y B1, que facilitan el uso de hierro de nuestro cuerpo y ayudan a que ciertos aminoácidos actúen más eficazmente y a conviertan los alimentos en energía. También tiene aminoácidos fundamentales que contribuyen a la reparación de tejidos y facilitan la digestión, y contribuye a evitar los daños causados por los radicales libres gracias al selenio.

Además de España, el chorizo es un alimento muy consumido en Portugal, Hungría y en Alemania y Austria, donde lo llaman Paprikawurst, es decir, “salchicha de pimentón”.

 

Foto: Valdavia (Wikipedia)