Carne de ternera a la plancha o frita entre pan, así es el tradicional pepito, aunque hoy en día podemos encontrar numerosas variantes, como el de pavo, lomo o pollo, y se le suelen añadir otros ingredientes como el queso o bacon, el pepito original es el de ternera, y su historia comenzó en Madrid.

A pesar de las diferentes versiones sobre la razón del invento de este popular bocadillo, todas ellas lo sitúan en Madrid. Una de ellas mantiene que en los años de la posguerra había un cliente habitual de un bar llamado Pepe o Don Pepito que siempre pedía un bocadillo de filete de ternera. Esa petición se fue repitiendo tanto por Pepe como por otras personas que acudían al mismo bar, y solicitaban el bocadillo de Pepito, pasando a ser directamente el pepito.

La teoría más extendida es la que el historiador culinario y cocinero Teodoro Bardají publicó en un artículo publicado en el semanario “Ellas” el 7 de mayo de 1933. Parece ser que uno de los hijos del dueño del Café de Fornos, un establecimiento madrileño situado en la calle Alcalá, estaba cansado de cenar todos los días un bocadillo de frío de fiambre en el restaurante familiar. Una noche, Pepito le pidió al cocinero algo caliente, un filete entre pan. Su comida se hizo tan popular que pronto los clientes y amigos querían “uno como el de Pepito”, pasando a quedarse con el nombre de pepito.

Aunque el Café Fornos cerró hace muchos años, su invento más famoso hace este negocio familiar no caiga en el olvido de los madrileños, y Pepito da nombre a uno de los bocadillos más conocidos de Madrid, Andalucía, y muchos países sudamericanos. Incluso la cadena McDonalds le ha rendido homenaje con su Mc Pepito, su hamburguesa más española.