Las obras de construcción de los jardines se iniciaron al mismo tiempo que la edificación del palacio, en 1630, y su nombre, aunque muchos lo desconozcan, se debe a que el Cuarto Real, un anexo del monasterio de San Jerónimo, era el lugar elegido por los reyes para las cacerías. Cuando aparecían visitas en palacio preguntando por el rey, el personal se excusaba afirmando que el monarca estaba de retiro, y poco a poco todo el mundo empezó a hablar de los jardines del Retiro o del Buen Retiro. En sus orígenes estaba situado a las afueras de Madrid, aunque ahora esté en pleno centro, y llegó a ocupar el equivalente a lo que entonces era la mitad de la capital.

Otra de las cosas que se desconoce es que durante la Guerra de la Independencia se convirtió en fortaleza de las tropas francesas, provocando la destrucción y el deterioro de parte del espacio. Cincuenta años después del conflicto bélico, el parque pasó de ser un lugar reservado para la realeza y comenzó a ser patrimonio municipal, y a partir de 1868 sus puertas se abrieron a todos aquellos que quisieran visitarlo.

Además, en este conocido jardín se encuentra un ahuehuete, un ciprés calvo de más de 350 años. Es el árbol más viejo de Madrid, y su altura supera los 40 metros. Dice la leyenda que los soldados de Napoleón instalaron entre las ramas del enorme árbol un cañón, y desde allí disparaban.

En cuanto al estanque, cuyas dimensiones son 280 metros de largo por 140 metros de ancho, y en su interior caben hasta 55.000 metros cúbicos de agua, originalmente se hacían simulacros de batallas navales y espectáculos acuáticos en él, y muchas veces participaba el propio monarca. Esta conocida superficie de agua está habitada por casi 8.000 peces, la mayoría carpas, aunque además hay otras especies como peces gato o percasoles, y también cuenta con galápagos y cangrejos. Durante la época romántica se produjeron aquí varios intentos de suicidio, algo bastante complicado teniendo en cuenta que su punto más profundo mide 1.81 metros…

Entre los últimos cambios que ha sufrido el parque destaca la creación del Bosque del Recuerdo, antes conocido como Bosque de los Ausentes, monumento construido como homenaje a las 191 víctimas del atentado terrorista ocurrido el 11 de marzo de 2004.

Sin ninguna duda, actualmente el Retiro es el lugar más emblemático de la ciudad, siempre en evolución, y constituye un soplo de aire fresco en mitad de Madrid que nunca dejará de sorprender.