Todos conocemos a alguien, si es que no lo hemos vivido en nuestras propias carnes, que ha sufrido algún terrible antojo del clásico McFlurry o el socorrido Big Mac. A todas horas, desde el desayuno hasta el bocadito de buenas noches, desde cualquier punto de la ciudad acudimos magnética e irresistiblemente al primer McDonals que pueda estar abierto. Sin embargo, no son muchas las historias que se oyen sobre un repentino ataque de fe que nos empuje directamente hasta la iglesia más próxima.

¿Hay alguna forma de que estás ideas se encuentren? ¿Qué tendrá que ver? Mucho más de lo que pensamos. De hecho, esa es la idea que sostiene McMass, el proyecto que pretende incorporar un McDonalds dentro de las propias iglesias.

A través de la plataforma de crowdfunding IndieGoGo, el nuevo proyecto pretende recaudar 1 millón de dólares para construir la primera iglesia de McDonalds.
Según Paul Di Lucca, uno de los directores creativos de Lux Dei Design, agencia de imagen que trabaja para iglesias cristianas, la idea es una solución frente a la constante pérdida de fieles en Estados Unidos.

Por ese motivo, Di Lucca sostiene que: “Para las iglesias es hora de innovar, es hora de rezar de forma diferente”. ¿Y qué mejor manera que “combinando templos que necesitan atraer gente y autofinanciarse con McDonalds, un negocio rentable, que atrae constantemente a multitudes y que necesita espacios amplios y bien localizados”?

¿Dónde y cuál será la iglesia que lo acoja? De momento “están buscando alternativas”. Eso sí, a los mecenas de esta peculiar idea se les recompensa, según la cantidad aportada, desde con un “amén” hasta con pegatinas, gorras y camisetas de la iniciativa con el hashtag #Feast4Jesus. No sabemos en que acabará esta gastrorareza , pero lo cierto es que su alrededor se ha desplegado toda una campaña publicitaria que incluye redes sociales e incluso merchandising.