¿Se comerían ustedes helados elaborados con nitrógeno líquido? Muchos pensarán… ¡ni de broma! Si eso es lo que se utiliza para curar verrugas. Nada más lejos de la realidad. Además de sus usos médicos esta técnica se está implantando cada vez más en la cocina. Y es que la creatividad y la gastronomía últimamente están más unidas que nunca. Si a estos factores añadimos la ciencia, obtenemos una conjugación extraña, pero que al parecer funciona.

El último de los experimentos de Kyl21, que ha llevado nada más y nada menos que cuatro años, son los “helados moleculares” ha conseguido reducir mediante este proceso de creación el azúcar, las grasas y otros componentes que sitúan estas delicias entre las “más temidas” a la hora de mantener el tipo.

Si bien el nombre podría llevarnos a pensar que nos vamos a comer algún mal clonado helado, con poco sabor y asquerosa textura, el caso es todo lo contrario. La congelación a la que han sido sometidos permite mantener todos los sabores y deleitar al paladar sin ningún remordimiento, o al menos, eso es lo que sostienen los padres del refrigerio.

El segundo problema con el que nos podemos topar es ¿Cuánto me va a costar la broma? ¿Más que una liposucción? Una vez más estamos equivocados. El precio que oscila entre los 2,70 y 2,90 euros es más que asequible.

Además y para relamernos con más gusto, los sabores frutales se combinan con los alcohólicos. También se ha tenido en cuenta otros gustos: son 100% ecológicos, orgánicos y hay opciones para vegetarianos e intolerantes a la lactosa. Y para más inri sus diseños son de lo más originales, eso sí, con un estilo muy futurista.

¿Entonces donde está la pega? No se preocupen que las hay: No podremos disfrutar de ellos hasta 2014 y, además, su página web está en alemán. Así que si quieren seguir el recorrido de estos polos tienen varias opciones: aprendan alemán, busquen un traductor… o sigan leyéndonos, que nosotros nos encargamos de lo demás.