El Salón de Gourmets ha cumplido tres décadas. El evento culinario más importante de Europa cerró, la semana pasada, sus casi 1.400 expositores de alimentos y bebidas de alta calidad.

En la actualidad esta feria multitudinaria ocupa tres pabellones completos de IFEMA, nada que ver con sus orígenes en el Palacio de Cristal del Retiro y alrededores. Es importante porque es la única en Europa dedicada al mundo delicatessen y por su vocación profesional, pues va destinada a dueños de restaurantes y empresas de alimentación que utilizan esta feria como escaparate y oportunidad para establecer relaciones comerciales.

Durante los cuatro días que ha durado el evento, 4, 5, 6 y 7 de abril, se han realizado talleres para niños y adultos; concursos y mesas redondas sobre cocina, compartiendo ideas y también se han entregado premios. Mesas redondas que recuerdan los orígenes de la feria: un grupo de cocineros apasionados con ganas de dar a conocer, debatir y experimentar la tan querida cocina española.

Una vez dentro, los stands se organizan por comunidades autónomas y zonas geográficas. Muchos quesos, vinos y lechazo bajo la marca amarilla y negra de Castilla y León, Tierra de Sabor. La Comunidad Valenciana muestra con orgullo sus bases para cocas, típicas de la región; turrones de pueblos cercanos a algunos tan famosos como Jijona. Y muchos congelados, sí, congelados para paladares gourmet que distribuyen a hoteles y catering de alto copete. “Congelar, rellenar, un toque de calor y a la mesa”. Y es que en el Salón de Gourmets uno se topa con congelados y conservas casi en cada pasillo. Mucho atún y bonito, pescados y legumbres. Champiñones y setas de formas delirantes y una inmensa paleta de color tierra, deshidratada, en conserva, para aliñar, fresca, etc.

Valencia ya no es la única comunidad que apuesta fuerte por los turrones, Extremadura también lo hace, y añade su gran arsenal de polvorones. Además de productos tradicionales de altísima calidad y denominación de origen como quesos y embutidos, se atreve con algún stand de cocina experimental: turrones orgánicos y sin ningún producto animal, ofreciendo productos como brownies veganos de dátiles amasados con leche de almendra.

Más almendras, ahora en la zona de la Comunidad de Madrid, con pasteleras que presumen de hacer la mejor tarta de almendras del mundo. También a la capital ha llegado el salmorejo congelado. Comida precocinada reivindicando su espacio a golpe de las mejores calidades.

El Salón de Gourmets alardea de marca España, etiqueta del Ministerio por medio, con el túnel del vino, pasillos para degustar las mejores marcas y cosechas de nuestro vino.

Queso, chacolí y sobre todo mucho pescado, licores y café de Euskadi. Atunes, ricas anchoas del Cantábrico y enormes bacalaos que casi no caben en los escaparates. Galicia presume también de su costa decorando sus expositores con redes y paneles que imitan a las olas del mar. Conservas de marisco y tinta de calamar.

El Salón de Gourmets acoge alimentos y productos de todo el mundo. Destaca la presencia de nuestro vecino Portugal, que el año pasado fuera invitado especial y continua teniendo una presencia notable. En una zona más pequeña, pero llamativa y abarrotada, Chile aterriza en el IFEMA de Madrid por primera vez. Quesos enormes de Suiza o dulces sin gluten y helados con acento italiano. Chocolates, chicles y chucherías con marca belga al puro estilo Willy Wonka. Aunque con ánimos de internacionalización, la cocina española representada por comunidades, ocupa casi todo el espacio y atención.

Novedades de este año

En un stand anunciado con la etiqueta de biológico se comercializan snacks imaginativos y divertidos: brócoli texturizado, pescado y patatas, bacalao con wasabi, etc. Secan, deshidratan y finalmente fríen los alimentos, que además de no absorber el aceite ni tener grasas, tampoco llevan gluten ni conservantes. Sin embargo, hay pocos expositores de la alimentación ecológica, que tiene su propia feria a finales de este mes de abril.

Áreas enteras dedicadas al aceite de oliva, sobre todo al llegar a los expositores de la provincia de Jaén. Cooperativas e infinidad de variantes, eso sí, todo con etiqueta de Virgen Extra. Al aceite de oliva le sale un competidor en una esquina del Salón, el aceite de coco. Con el que también se puede cocinar, utilizar como crema, como mascarilla, y un largo etcétera.

Salsas, mieles, mermeladas de mostaza con piña; o cebolla caramelizada, los dulces también tienen su puesto fijo en esta selecta feria. Además de los básicos encontrarás productos novedosos como el geleé, parecido a la gelatina. Puedes probarlo de gintonic, de jalea real o de vino. También de pétalos de rosa y cava, de especias exóticas y licores o chocolates de setas y miel. Vivimos en el siglo XXI, la época en la que los deseos más extravagantes pueden hacerse realidad. Helado de tortilla de patata, de boletus y casi de cualquier sabor que quieras, solo tienes que pedirlo.

Tiene apellido portugués, pero afirma ser de Burgos tanto o más que “la pata del Cid”. Roberto da Silva ha creado nachos con sabor a chorizo y morcilla. Sin químicos ni ungüentos mágicos, simplemente deshidratándolos. Y en lugar de salsas: tierras. Como las migas y de los mismos sabores, de morcilla y chorizo. A pocos pasos, para los más tradicionales, también se pueden probar las famosas morcillas de Burgos.

Para acompañar, algo más ligero, como una ensalada de pétalos de flores o exquisita fruta de larga duración para vender a los aviones. Aviones de papel, como el que envuelve los churros fritos, congelados y vueltos a regenerar (unos minutos al calor) que saben a recién hecho.

Las bebidas son la otra mitad de esta feria. Sin pasteurizar, sin refermentar y sin azúcares añadidos. Solo queda la cerveza, artesana y orgánica. O una sangría bio al más puro estilo Ibiza con el plus de respetar el medio ambiente. Cócteles de todos los sabores y colores, margaritas y Bloody Marys.

La fiesta de la gastronomía termina en Madrid. Suena el clin clin de las copas, hasta el año que viene, hasta el próximo Gourmet.