Para los viajeros, la Semana Santa es una fantástica oportunidad para descubrir nuevas formas de participar en tradiciones milenarias, presenciar históricas procesiones y disfrutar de una exquisita gastronomía que solo puede degustarse una vez al año. Además de los populares lugares que más se asocian a esta época, existen rincones que muestran formas diferentes de vivir esta conmemoración. TAP Air Portugal propone cinco destinos, todos ellos conectados con hasta 9 aeropuertos españoles vía su hub en Lisboa, donde la Semana Santa cuenta con costumbres muy especiales:

Lisboa, la puerta de entrada a la tradición lusa

La vibrante capital del país luso enamora a los viajeros con sus calles llenas de encanto, sus célebres tranvías amarillos y sus monumentos históricos. Además de visitar imprescindibles como el Monasterio de los Jerónimos y el Castillo de San Jorge, durante estas fechas la ruta por la ciudad debe incorporar actividades como la misa dominical en la Sé de Lisboa y la degustación del tradicional Folar da Pascoa, un esponjoso brioche coronado con huevos cocidos. Si se dispone de algo más de tiempo, se recomienda hacer una excursión a localidades cercanas como Óbidos para experimentar de forma auténtica las celebraciones portuguesas y vivir en primera fila sus espectaculares procesiones nocturnas a la luz de las antorchas.

Nueva York, un crisol de culturas

Para muchos un destino soñado, Nueva York destaca por su carácter frenético y multicultural. Es costumbre en la ciudad celebrar multitudinarios y coloridos eventos como el Bonnet Festival, un desfile para el cual los neoyorkinos llevan sombreros y tocados de pascua de lo más extravagantes, o el Desfile de Pascua Florida, un recordatorio de la primera llegada de Ponce de León a este estado el Domingo de Ramos de 1513. Tras visitar iconos como la Estatua de la Libertad, el Empire State Building o la Catedral de San Patricio, los más pequeños pueden disfrutar de una de las tradiciones más estadounidenses: las búsquedas de huevos de Pascua o “egg hunts” organizadas por toda la ciudad. TAP conecta la ciudad que nunca duerme con su hub lisboeta a través de hasta 7 frecuencias diarias de ida y vuelta.

Belo Horizonte, un escaparate de coloridas costumbres brasileñas

El estado de Minas Gerais, con su capital en la moderna Belo Horizonte, es uno de los mejores destinos brasileños para ver los actos de Semana Santa. Una de las costumbres más especiales es la del cercano municipio de Ouro Preto, donde los habitantes recubren las calles de alfombras artesanales elaboradas con flores, serrín y arena, decorando así los lugares de paso de las procesiones. En la propia metrópoli de Beagá, nombre con el que se llama a Belo Horizonte por sus siglas “BH”, resulta imperativo visitar alguno de los miradores que regalan vistas a toda la ciudad, su Praça da Liberdade y el barrio de Savassi.

Toronto, la ciudad de las celebraciones a lo grande

En esta época, la ciudad más grande y poblada de Canadá organiza un desfile que ostenta el récord de ser también el más grande y largo del mundo, y una célebre pasión representada por más de 70 actores, cantantes y bailarines dedicados a representar la vida de Jesucristo entre orquestas en vivo y efectos especiales. El paseo por la ciudad debe incluir paradas en Dundas Square, el centro neurálgico de la urbe, el bello St. Lawrence Market o las playas de Toronto, que además de ser un reclamo turístico en sí mismas, son el escenario de las búsquedas de huevos de Pascua. Toronto cuenta con una conexión diaria directa con Lisboa vía TAP.

São Vicente, una isla de animadas celebraciones musicales

Frente a la costa noroeste de África se erige el archipiélago volcánico de República de Cabo Verde, conformado por diez islas de increíbles paisajes, bellas costas y una marcada personalidad propia en cada una de ellas. São Vicente, afamada por su bullicioso ambiente y su vida nocturna, celebra la Semana Santa con coloridos eventos fuertemente ligados con la música y el baile. Durante estos días, los viajeros pueden acompañar a la población local que se agrupa en las calles y las playas para rendir homenaje a sus tradiciones, una combinación de las culturas portuguesa y africana, y escuchar géneros locales como la morna y la coladeira.