No hay mejor ni más clara presentación para este restaurante que lleva 5 años dando caña en La Latina que su propio nombre. Y es que el título Al Settimo Cielo se convierte en toda una declaración de intenciones que lleva al ídem con su cocina italiana con algún guiño a México. Y es que el buen feeling que desprende la unión del chef palermitano Marco Montalbano y su mujer Aisha Cortés, nacida en Jalisco, se traslada a algunos de sus platos, donde estas dos culturas se entienden a la perfección. También se puede comprobar que es una conexión ganadora en su otro local MEX·ITA en el Mercado de Chamberí.

Un viaje a los sabores tradicionales de estos países en el que no hay nada de tradicional. Porque la carta va desde las pizzas, las lasagnas o la pasta fresca -esta última solo disponible los fines de semana y con club de fans- todo ello elaborado por Marco de la forma más casera donde el cariño es un ingrediente más; hasta los tequilas para que la fiesta no acabe, pasando por creaciones únicas con ingredientes de un lugar y de otro.

Se ven así curiosidades como la ensalada Burrata con rúcula, mango con Tajín de chiles y huitlacoche, el ‘instagrameable’ Minihuerto, un colorido hummus de calabaza con miniverduritas, o los Huevos al purgatorio, con salsa de tomate, mozzarella Fior di latte, speck y trufa. Aunque no faltan unos Nachos con guacamole o unos Arancine, bolitas de arroz rellenas de salsa boloñesa típicos de Sicilia. Y para soltar una lagrimita son sus platos fuertes como las pizzas -por número solo porque por sabor el podio está muy disputado-. La sencillez de la Margherita emociona, la potencia de la Diavola o La Martire impresiona, la Cantinflas saca una carcajada y La Timida, con calabacín, jamón york, tomate seco y espinacas, fuerza a repetir por su suavidad. Muchas de las creaciones se rinden a la temporada y al mercado, como la Lasagna boscaiola, con setas, salchicha siciliana y trufa, de rabiosa actualidad este otoño. Y no pueden faltar las pastas frescas caserísimas para las que hay que esperar hasta el viernes –que entran dos o tres pastas ‘en escena’, como los Cappelletti de espárragos, cebollino y ricotta con gambas y pesto, que está para chuparse los dedos, literalmente. Para el final no hay que perderse a John Nieve, un bizcocho con cacahuete, cachaça, yogurt y nutella que hace honor al personaje: parece serio pero tiene un corazón dulce y ‘blandito’. Él nunca muere –perdón por el spoiler- pero tú morirás de amor después de probarlo.

Original, colorido y divertido son los tres adjetivos que le vienen a uno a la mente cuando cruza la puerta del establecimiento o incluso antes, porque al mirar por la cristalera nos encontramos con su mesa estrella que es nada más y nada menos que una bañera. ¿Qué hay mejor para sumergirse de lleno en su concepto gastronómico? La decoración ‘canalla’ a medio camino entre una galería de arte neoyorquina y una tienda de antigüedades, mantiene la vista ocupada en cada detalle hasta que llega la comida… y capta toda la atención. Además, acaban de refrescar la zona de barra para poder tomar cócteles –Margarita es la estrella- o alguna de sus cervezas -española, mexicano o italiana- y terminar el día con una sonrisa.


En estas fechas tan señaladas Al Settimo Cielo (www.alsettimocielo.es/) tampoco defrauda y de cara a las comidas y cenas de empresa, con amigos o cualquier grupo, cuenta con un menú de 45 €, y en Nochevieja deleitan con un menú degustación por 70 € (con barra libre de bebida hasta las campanadas) en el que no faltarán las uvas y las lentejas, como buen italiano que es. El local tiene capacidad para unas 50 personas entre la sala principal y las mesas altas de la zona de barra -bañera incluida- de la entrada. El precio medio es de unos 20 € y tienen un horario que nos hace suspirar por sus mesas, abren de martes a jueves de 17:00 a 00:00 horas, los viernes cierran una hora más tarde, sábados y domingos en horario ininterrumpido de 13:00 a 01:00 horas, aunque la cocina permanece abierta de 13:30 a 17:00 horas y de 20:00 a 00:00 horas y descansan el lunes todo el día. Sin duda una visita obligada para los que quieran tocar el firmamento…